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Las nuevas tecnologías y el desarrollo

Cada vez es más evidente, que producto del acelerado desarrollo tecnológico y científico, los países se han hecho cada vez más interdependientes entre sí, la información se transmite en tiempo real desde cualquier lugar del mundo, es más fácil trasladarse de un lugar a otro, se puede negociar y desarrollar transacciones, intercambiar bienes y servicios a cualquier hora, y muchas empresas operan a escala planetaria. Para Manuel Castells, uno de los estudiosos más reconocidos en el tema de las nuevas tecnologías y su impacto en la humanidad, en torno al núcleo de éstas, en el sentido más amplio, se ha constituido durante las dos últimas décadas del siglo XX, una constelación de importantes descubrimientos en materiales avanzados, en fuentes de energía, en aplicaciones médicas, en técnicas de fabricación y en tecnología de transporte, entre otras. Así, la tecnología de la información es a esta revolución lo que las nuevas fuentes de energía fueron a las sucesivas revoluciones industriales.[1] 

 

En el mismo sentido, el ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan sostiene, que las nuevas tecnologías de la información definen el mundo actual, vivimos un período distinto en el que la informática e Internet constituyen el fundamento de la extraordinaria mejora en la productividad,[2] es decir, en el que transformación tecnológica sin lugar a dudas ha sido el eje central del los cambios, constituyéndose en el motor de la globalización.

 

La masificación del uso de la televisión, del Internet, de la telefonía móvil y la comunicación interactiva instantánea a escala mundial, por encima de la posibilidad de censura previa y con acceso a fuentes privilegiadas de conocimiento, es determinante en la vida de todos y todas. Sin embargo, para muchos éstos avances constituyen una fuente de ansiedad, a lo que se suma el declive ambiental, el efecto invernadero, la manipulación química de los alimentos, la utilización de pienso de animales de consumo humano, los avances genéticos y de biotecnología que nos ponen frente al dilema de que si no actuamos en el presente no habrá futuro.[3]

 

Asimismo, sin un Estado (considerándo a todos los niveles de gobierno) o gobiernos activos en esta materia, no podemos negar que las nuevas tecnologías generan profundas desigualdades a nivel planetario, podemos decir, una nueva forma de exclusión. Manuel Castells dice, que la difusión tecnológica y sobre todo su velocidad es selectiva desde una perspectiva social y funcional ratificando que ésta es fuente de desigualdad entres los distintos países del mundo y entre los ciudadanos que habitan estas naciones, pues no podemos decir que los efectos positivos de la revolución tecnológica, así como la información llegan por igual a zonas pobres y marginales de África como al centro de la isla de Mannhattan en Nueva York.[4]    

 

Por lo tanto, desde una perspectiva del desarrollo local, políticas públicas que incentiven el uso de las nuevas tecnologías resulta vital, en una nueva concepción de las ciudades que pretenden ser innovadora. Para Ricardo Rivero y Valentín Merino, el uso intensivo de las Tecnologías de las Información y las Comunicaciones (TIC), no debe ser un fin en sí mismo, sino debe orientarse a promover el desarrollo económico, generar nuevos empleos, lograr una administración más eficaz y elevar los estándares de calidad de vida.[5] La capacidad que tengan las ciudades de digitalizar y transferir información en múltiples formatos interactivos, a costes marginales, casi nulos[6], les permitirá ser más eficientes y me atrevo a decir más participativas e incluyentes.

 

Consecuentemente, cualquier modelo de desarrollo de una ciudad deberá incluir el uso intensivo de las TICs, como lo impulsamos desde la gestión municipal entre el año 2009 al 2014. Comprendimos con claridad, los efectos de las nuevas tecnologías en el desarrollo de Cuenca y logramos en primer lugar, que el gobierno nacional, a través del Ministerio de Telecomunicaciones reconozca a Cuenca y en concreto a la Empresa de Telecomunicaciones – ETAPA un operador de telecomunicaciones convergente, es decir, no sólo un operador de telefonía fija, sino de todos aquellos servicios de telecomunicación posibles y que ETAPA no había explorado ni explotado. Es así que, en la línea nacional de democratizar el acceso a estos servicios se dieron pasos significativos.

 

Por ejemplo, el crecimiento de los usuarios de Internet desde la fallida EtapaTelecom que expuso un patrimonio de su única accionista Etapa en cerca de 25 millones de dólares y que contaba con alrededor de 3000 abonados dio un salto a mayo de 2014 a más de 60.000 mil usuarios, que al día de hoy, luego de casi dos años de la actual administración apenas ha incrementado en 6.000 abonados, disminuyendo significativamente las proyecciones que se tenían de este servicio y por lo tanto estancando al rápida reducción de la brecha de acceso a Internet en la que se había trabajado.

 

En materia de telefonía fija, al parecer la situación es un poco más compleja, si no se insiste en innovaciones que den movilidad y versatilidad al servicio. Así, hasta mayo 2014, se mantuvo una tendencia lenta pero creciente de usuarios, hoy se conoce que la tendencia ha cambiado. Se habla de una disminución de 149 mil usuarios a 143 mil a febrero de 2016.

 

En lo que respecta a Televisión Satelital, se conoce que no se ha incrementado en 22 meses el número de usuarios, con lo cual, la estrategia de convergencia que se diseñó y planificó en perspectiva del mediano y largo plazo podría estar en riesgo. Sin olvidar, la ausencia de implementación del sistema de telefonía móvil virtual que Etapa estaba autorizada para operar y que cerraría el círculo del paquete de servicios convergentes en materia de telecomunicaciones.

 

En consecuencia, en momentos complejos, los gobiernos locales y sus empresas deben innovar y prestar servicios de calidad que den herramientas que favorezcan el desarrollo del emprendimiento motor fundamentales de la economía y de la generación de empleo. La ausencia de claridad en estos ámbitos y de pleno conocimiento de la importancia de las nuevas tecnologías hace que perdamos no solo oportunidades de mejorar el rendimiento de nuestra empresa, sino de generar equidad y oportunidades para la gente.

 

Paúl Granda L.    



[1] CASTELLS, MANUEL (2000a): La era de la información: la sociedad red, Volumen 1, Alianza Editorial, Madrid, pág. 25.

[2] Alan Greenspan citado por WOODWARD, BOB, “La Reserva de Greenspan: Un retrato del hombre que se ha convertido en el símbolo de la supremacía económica de Estados Unidos”, El País, 17 de diciembre de 2000.

[3] VALLESPÍN, FERNANDO (2000): El futuro de la política, Editorial Taurus, Madrid, pág. 66.

[4] CASTELLS, MANUEL (2000a): op. cit.: pág. 29.

[5] RIVERO ORTEGA, RICARDO y MERINO ESTRADA, VALENTÍN (2014): Innovación y gobiernos locales: estrategias innovadoras de ayuntamientos y diputaciones en un contexto de crisis, Instituto Nacional de Administración Pública – INAP, Madrid, pág. 93.

[6] CENTELLES i PORTELLA, JOSEP (2006): El buen Gobierno de la ciudad: Estrategias urbanas y política relacional, Instituto Nacional de Administración Pública – INAP, Madrid, pág. 26.